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La contaminación del aire representa un grave riesgo para la salud según la OMS

La contaminación del aire es uno de los mayores riesgos ambientales que existen para la salud, según la OMS

En los últimos años, la ciencia ha empezado a mirar más allá de la genética para entender qué determina realmente la salud de las personas. En este contexto, hay un concepto que está ganando protagonismo en la investigación biomédica: el exposoma, un término que engloba el conjunto de factores a los que se está sometido a lo largo de la vida y que influyen directamente en cómo funciona el organismo.

El exposoma forma parte del día a día, desde la exposición ambiental, hasta los hábitos personales o el entorno en el que se vive y descansa. Todo ello configura una especie de “huella invisible” que impacta en la salud, el nivel de energía o incluso la capacidad de recuperación del cuerpo.

Durante décadas, la genética ha sido considerada el principal determinante de la salud. Sin embargo, hoy se sabe que los genes no actúan de forma aislada. El exposoma influye directamente en su expresión, modulando procesos clave como la inflamación, la regeneración celular o el equilibrio del sistema inmunológico. Esto significa que dos personas con una predisposición genética similar pueden tener evoluciones completamente distintas en función de su entorno y estilo de vida.

Uno de los elementos más relevantes del exposoma es la calidad del aire que se respira a diario, según la Organización Mundial de la Salud la contaminación del aire es uno de los mayores riesgos ambientales que existen para la salud. A menudo un factor imperceptible en entornos cotidianos como la oficina o el hogar, a lo que algunos expertos denominan contaminación silenciosa puede tener un impacto acumulativo en el organismo. La presencia de nanopartículas, compuestos químicos o agentes biológicos en espacios cerrados contribuye a generar una carga tóxica acumulativa que el cuerpo debe gestionar constantemente.

Esta exposición continua no siempre produce efectos inmediatos, pero sí puede derivar, con el tiempo, en un entorno inflamatorio de bajo grado. Este tipo de inflamación sostenida se considera hoy uno de los factores clave detrás de numerosas patologías crónicas y del propio proceso de envejecimiento.

El impacto del exposoma se hace especialmente evidente durante el sueño, un momento en el que el organismo activa sus principales mecanismos de reparación y durante el que factores como el aire que se respira o la calidad del entorno pueden influir directamente en procesos esenciales como la renovación celular o el equilibrio energético. En este contexto, tecnologías como Biow trabajan precisamente sobre el entorno exposómico del descanso, creando condiciones más favorables para la respiración y contribuyendo a optimizar estos procesos naturales que tienen lugar durante las horas de sueño. Investigaciones realizadas por la Dr. Ana Coto, en el Estudio de BIOW con grupo cROS de UNIOVI apuntan a que optimizar las condiciones del entorno nocturno puede favorecer un descanso más profundo y una mejor recuperación, lo que repercute de forma directa en el bienestar diario.

El creciente interés por el exposoma refleja un cambio de paradigma: la salud ya no se entiende solo como la ausencia de enfermedad, sino como el resultado de múltiples factores interconectados. Desde la calidad del aire hasta los hábitos cotidianos, cada elemento suma o resta en el equilibrio del organismo.


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